Hace mucho tiempo estaba un maestro y su discípulo en medio de un templo en profunda meditación.
El discípulo le dice al maestro: ¿Qué puedo hacer para saber mucho y ser sabio?
El maestro contestó: No hay un camino definido en la sabiduría pero yo te recomendaría que siempre dudaras de todo. Dudar? Pregunto extrañado el discípulo.
Si, dudar, duda de todo y de todos, la duda es el camino a la sabiduría, la curiosidad te abrirá caminos a cosas que ni te imaginas que existen, a nuevas ideas y mundos extraños; mediante la duda podrás expandir tus límites hacia lo inimaginable, la duda abrirá tu mente a cosas tan sorprendentes como inverosímiles. Ten lastima de aquel que no duda de nada, del que se cree seguro de sus conocimientos y que no se hace preguntas para si mismo ni de lo que le rodea pues es como el agua estancada y pútrida que no se mueve hacia ningún lado; un hombre sin dudas es un pobre hombre con la vista vendada, miserable caricatura de si mismo destinada a un circulo vicioso de ignorancia y miedos.
Joven aprendiz... Duda siempre…
Dice el discípulo: maestro gracias por el consejo es usted es muy sabio….
Lo dudo… dijo el anciano maestro.
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